Perspicacia: ensayo con elefantes
Ser perspicaz no es un don, es una insolencia. Es tener el mal gusto de señalar al animal de tres toneladas que todos han decidido ignorar por el bien de la digestión.
Ser perspicaz no es un don, es una insolencia. Es tener el mal gusto de señalar al animal de tres toneladas que todos han decidido ignorar por el bien de la digestión.