El mal mando de la masa
Hemos pasado de la democracia de ciudadanos, el mal mando de la masa, a la «hiperdemocracia» de los instintos, donde el capricho del hombre-masa tiene rango de ley.
Ideas
Dime, amigo mío, ¿no es una extraña dolencia del alma creerse dueño de una verdad inexplorada? A menudo forjamos en nuestra mente ciertos bocetos, nociones imprecisas de algo que creíamos haber descubierto por cuenta propia.
Sin embargo, al examinar la realidad, la dialéctica nos revela que otros hombres, mucho más sabios, ya habían transitado ese mismo sendero mucho antes que nosotros.
Es entonces cuando nos asalta un pudor inevitable, esa saludable vergüenza que nace al reconocer nuestra profunda ignorancia.
Al contemplar la verdad desnuda, no podemos evitar exclamar con asombro: «¡Era tan obvio ahora que sé de qué se trata!». Pero no te equivoques, ese instante de rubor no es un fracaso, sino el verdadero principio de la sabiduría.
Al final, comprender que aquello que considerabas un hallazgo propio ya pertenecía al mundo, es solo la confirmación de que solo sé que no sé nada.
«Nadie inventa la pólvora, solo aprende a quemarla».
«Casi todo lo que han dicho los hombres de más mérito ha sido dicho antes por otros». — Marco Aurelio
Si ha llegado hasta aquí, debe saber que la fauna que habita este rincón no es uniforme. Lo que está a punto de explorar abajo es una rigurosa guía de campo sobre los especímenes más evasivos del ecosistema humano: esas ideas que todos vemos pero preferimos ignorar para no agriar el café.
Todas ellas son elefantes en la sala que esta página aspira a señalar con el dedo, bautizar sin miramientos y, de paso, invitar a pasear.
Póngase cómodo, afine la vista y elija su espécimen: la ceguera selectiva acaba de quedarse sin argumentos.
Hemos pasado de la democracia de ciudadanos, el mal mando de la masa, a la «hiperdemocracia» de los instintos, donde el capricho del hombre-masa tiene rango de ley.
La libertad no es un objeto que se posee, sino un espacio en el que se actúa. Si el derecho pide que me den, la libertad exige que no me interrumpan. Es la diferencia entre recibir una beca y tener la libertad de fundar una escuela.
De los casos de libertad sin democracia, donde el orden no democrático permitió oasis de libertad superiores a sus contrapartes electivas.
Si hay destrucción creativa, también la hay destructiva. Una tiene dolores de parto, la otra de autopsia.
Supón que ya vives en el mejor mundo posible; no por optimismo, sino por pánico. Si intentas fabricar el paraíso a martillazos, solo conseguirás que todos acabemos en las ruinas.
En esta nueva comprensión de la pobreza, el éxito no es que el Estado tenga un presupuesto inmenso para ayudas sociales, sino que ese presupuesto tienda a cero porque los ciudadanos han recuperado la soberanía sobre su propia existencia.
No hay nada más impredecible que el pasado en manos de un ideólogo: si controlas la memoria de un pueblo, puedes borrar sus crímenes o inventar sus glorias a medida.
Ser perspicaz no es un don, es una insolencia. Es tener el mal gusto de señalar al animal de tres toneladas que todos han decidido ignorar por el bien de la digestión.