Destrucción creativa y destructiva

pintura moderna con un elefante disimulado entre otros eleementos

Para J. Schumpeter, el capitalismo no puede ser estacionario. La destrucción creativa es el proceso de mutación industrial que revoluciona incesantemente la estructura económica desde dentro, «destruyendo incesantemente lo antiguo y creando incesantemente lo nuevo».

  • Motor: La innovación (el emprendedor).
  • Resultado: Un aumento neto en la eficiencia, la riqueza y el bienestar, a pesar de que algunas industrias mueran.

Una especulación: la destrucción destructiva

Es lo opuesto a la idea de Schumpeter. La «destrucción destructiva» ocurre cuando el proceso de desmantelamiento y renovación de lo viejo no da paso a nada superior, o cuando el daño causado a la sociedad es tan profundo que impide la innovación futura.

🐘.La destrucción creativa reemplaza lo ineficiente con lo eficiente. La destructiva mantiene la ineficiencia o la eleva.

🐘.La destrucción creativa se logra con regulaciones escasas que la facilitan. La destructiva frena los cambios, mantiene el desperdicio de recursos y obstaculiza la iniciativa creadora.

🐘.La destrucción creativa se enfoca al cambio para mejorar. La destructiva pone la mira en el mantenimiento de condiciones presentes que descuidan el progreso.

🐘.La destrucción creativa persigue la creación de capital. La destructiva consume el capital.


Libro antiguo en latín con elefantes ocultos

El gran elefante en la sala que pocos ven

«La destrucción creativa es un parto; la destructiva es una autopsia».

🐘 Dos aguafiestas y la tiranía de lo dado

Para entender a la destrucción destructiva, estas son sus manifestaciones con un nombre descriptivo.

1. Canibalismo fiscal. El Estado se «alimenta» de su propia base productiva para sostener un gasto corriente (burocracia, deuda) que no genera retorno. Es destructivo porque reduce el tamaño del sector privado hasta que ya no queda nada que gravar.

2. Entropía institucional. En física, la entropía es el paso del orden al desorden y la pérdida de energía útil. En economía, la entropía institucional ocurre cuando la maquinaria estatal se vuelve tan pesada y costosa que consume más energía (impuestos) de la que aporta a la sociedad (orden jurídico, seguridad, educación). El sistema termina colapsando por su propio peso.

3. Esclerosis económica (o Euroesclerosis). Popularizado por el economista Herbert Giersch, se refiere a un estado donde la excesiva regulación y la alta carga tributaria vuelven a la economía rígida. Es una «destrucción» de la agilidad: las empresas viejas no mueren (porque están subsidiadas o protegidas) y las nuevas no nacen (porque los impuestos les impiden arrancar).

4. Depredación fiscal. A diferencia de la «recaudación» (que implica un contrato social), la depredación describe un comportamiento donde el Estado actúa como un agente externo que extrae riqueza sin consideración por la supervivencia de la «presa» (el contribuyente).

Un caso: La crisis del siglo III en el Imperio romano

El Imperio enfrentaba amenazas en las fronteras y una burocracia militar gigante. Para financiarlo, los emperadores elevaron los impuestos a niveles insostenibles sobre los agricultores y comerciantes. Al no poder pagar, los pequeños propietarios abandonaron sus tierras. El Estado, en lugar de bajar impuestos para fomentar la producción, aumentó la presión sobre los que quedaban.

Se destruyó el comercio monetario. La gente huyó de las ciudades hacia el campo para vivir en la autarquía (el inicio del feudalismo). El gobierno no «creó» una nueva economía; simplemente aniquiló la anterior por necesidad financiera, llevando a una regresión tecnológica y económica de siglos.

Médicos en una lección de anatomía donde hay un elefante al que no se le pone atención

«Un impuesto que no genera servicio no es inversión: es el Estado quemando la semilla para iluminar el banquete de hoy».

«La destrucción creativa rompe el pasado para abrir el futuro; la destrucción destructiva rompe el presente para cerrar la salida».

«La economía del caníbal: nos cortan las piernas para darnos caldo de pollo, pero el pollo somos nosotros».

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Destrucción creativa: La vería como el paso de la potencia al acto. Para que la estatua (lo nuevo) aparezca, el bloque de mármol debe ser «destruido». Es una destrucción necesaria porque tiene una causa final noble: la perfección de la forma.

Destrucción destructiva: La llamaría «corrupción» (phthorá). Es el cambio que no lleva a una forma superior, sino a la privación. Un gobierno que cobra impuestos sin crear valor es un sistema que ha perdido su virtud y se encamina hacia la tiranía, donde el cuerpo político se consume a sí mismo.

🐘 Shakespeare entendería estos conceptos a través del orden natural y el caos

Destrucción creativa: «El mundo es un escenario, y los hombres y mujeres meros actores; tienen sus salidas y sus entradas». Para él, la destrucción es solo el cambio de acto en la obra; una muerte necesaria para que el heredero asuma el trono y la historia avance.

Destrucción destructiva: La compararía con la locura del Rey Lear o la ambición de Macbeth. Es la «tormenta» que arranca el árbol sin dejar semilla. Diría algo como: «Es una historia contada por un idiota, llena de ruido y furia, que no significa nada». Es el incendio que quema el teatro en lugar de renovar la escenografía.

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Destrucción creativa: «¡Más madera! Es la guerra». Es quemar los vagones del tren para que la locomotora siga avanzando. Es caótico, pero el tren llega a la estación.

Destrucción destructiva: La resumiría como un gobierno que te quita los pantalones para arreglarte la chaqueta, pero luego se queda con la chaqueta. «¡Estos son mis principios recaudatorios, y si no le gustan… tengo otros más caros!».

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«Mire usted, joven, la cosa está así. Porque no es que uno sea destructor, sino que la destrucción a veces es creativa, pero otras veces es… pos de la otra, de la que no crea ni un suspiro».

«Fíjese bien. La destrucción creativa es como cuando uno tumba el jacal viejo para levantar una vecindad con su tinaco y su todo. Se rompe el adobe, sí, ¡pero qué bonito se ve el ladrillo nuevo! Ahí la destrucción es la mamá de la creación, y como quien dice, el progreso avanza porque lo de atrás le va abriendo paso a lo de adelante. Es un decir, ¿verdad? Porque si no se mueve lo de atrás, pos lo de adelante no tiene dónde estacionarse».

«¡Ah!, pero luego viene la otra. La destructiva. Que es cuando el gobierno le dice a uno: «¡Pase usted con sus impuestos, ciudadano!», y uno pasa, y vuelve a pasar, y el dinero vuela. Y usted se pregunta: «¿Y mi puente? ¿Y mi escuelita? ¿Y mi alumbrado?». Y no hay nada.

«Ahí es donde la puerca tuerce el rabo, porque el impuesto no es para crear, es nomás para gastar. Es como si usted quisiera hacer una tortilla y, en lugar de echarle la masa al comal, se la come cruda el que hace la fila. Pos no hay taco, joven. Eso no es creación, eso es ingratitud fiscal, porque nos están dejando como al revés de la evolución: más desplumados que un pollo en Navidad y sin el calor de la rosticería».


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