La hipótesis del viejo rabino
En política, el que jura «pureza absoluta» es el más peligroso. Solo el estadista que pide ser vigilado porque teme a su propia fragilidad es digno de nuestra confianza real.
En política, el que jura «pureza absoluta» es el más peligroso. Solo el estadista que pide ser vigilado porque teme a su propia fragilidad es digno de nuestra confianza real.