¿De dónde sale todo esto?

De las cosas que están escondidas a simple vista. Algunas en rincones obvios. Otras en lugares tan diáfanos que las hacen invisibles.

¿Recuerda la historia de Edgar Allan Poe? El detective Dupin resolvió un caso que la policía había dado por imposible. La carta secreta, buscada infructuosamente por la policía en los escondites más insólitos, había sido, de hecho, ocultada a plena vista, entre papeles poco importantes.

«El mundo está lleno de cosas obvias que nadie, de ninguna manera, observa». Arthur Conan Doyle

«No es porque la verdad sea demasiado difícil de ver que cometemos errores, cometemos errores porque el camino más fácil y cómodo para nosotros es buscar la comprensión allí donde concuerda con nuestras emociones, especialmente las egoístas». Aleksandr Solzhenitsyn

Esta idea tan potente se expresa con la frase: «Los elefantes en la sala». La metáfora, original del inglés, resume a la perfección: hay verdades tan diáfanas y enormes que son ignoradas. Hay realidades tan obvias, tan grandes y tan claras que pasan completamente desapercibidas para la mayoría.

«Ver lo que tenemos delante de nuestras narices requiere una lucha constante». George Orwell
«El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible». Oscar Wilde

Descubrir elefantes. Desvelar advertencias, hallazgos, errores, ideas, hipótesis, sesgos, leyes, en pocas palabras, la realidad.

Bienvenido, si es que usted desea acompañarnos. Nos sorprenderemos juntos, pero no será siempre agradable.

Divagación

🐘 Quizá se hubiera escrito algo así, si Lewis Carroll pensara en elefantes

The time has come,” the Walrus said,
“To talk of many things:
Of shoes—and ships—and sealing-wax—
Of cabbages—and kings—
Of elephants with dancing feet—
And whether pigs have wings”.


🐘 O en algún tiempo ido y barroco se habría escrito sobre el tema

¡Oh, ciegos ojos que la faz no miran,
de este coloso que la estancia hiende!
En vano las palabras se retiran,

pues la verdad, aunque no dicha, se extiende.
Así el alma, que en el dolor se apaga,

al bulto ignora que su pena alienta,
mientras la pena, inmensa, a todos plaga,

y el elefante, en la quietud, se asienta.
Sin nadie mirarlo, sin nadie verlo,
Sin nadie nombrarlo aunque revienta

🐘 O si Shakespeare lo hubiese descrito:

La bestia de inmensa mole que yace ante nuestros irises. El colosal enigma que todos ven, pero nadie mira, ni nombra. El paquidermo de proporción monstruosa cuyo aliento agita, gira y jala el viento y cuyas huellas conmocionan el suelo, y que nadie, ninguno, por razones pueriles, ninguno menciona, ninguno nombra, ninguno señala.

Reconocimiento

En la creación de estas columnas se utiliza Gemini (Google) como herramienta de apoyo para la búsqueda de información, el perfeccionamiento de textos y la generación de imágenes, integrando la inteligencia artificial en el proceso creativo del autor.

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