En breve
¿No tiene alguien una opinión acerca de un tema político? Una solución buena, rápida y funcional es esta: que su opinión sea la opuesta de la que se sostiene en marchas frecuentes y manifestaciones numerosas. Cuanto más vociferantes y violentas sean esas protestas, más probabilidad hay de que apoyen la causa equivocada.
Si esas protestas callejeras sostienen la postura A, es altamente probable que la opinión contraria a A sea la más acertada.
La extensión al intelectual y a la celebridad
El mismo principio aplica a las opiniones de intelectuales y celebridades. Cuanto mayor sea el número de ellos que sostienen la opinión A, muy probablemente más cerca estará usted de la verdad opinando lo opuesto.
Los elefantes en la sala
Dos de ellos están ocultos en un disfraz creado por suposiciones en las que no suele ponerse atención.

🐘 Suponer que las marchas y manifestaciones representan un debate reflexivo y acertado. Concluir que el consenso así mostrado es evidencia contundente.
🐘 Creer que el acuerdo de los intelectuales y las celebridades es prueba suficiente acerca de la veracidad de alguna opinión.
El error esencial del consenso numérico
Confiar en los números que son o aparecen como mayoría. Y más que eso, el paso atrevido siguiente: concluir con precaución que lo opuesto al gran consenso tiene una buena probabilidad de ser lo más acertado y correcto.
TRUCO SIMPLE: seleccione dos o tres de las organizaciones y de los personajes más activos en protesta política y opine lo opuesto. Sugerencia: Greta Thumberg.
Divagación
Se ha propuesto una estrategia de posicionamiento personal que funciona bajo la premisa de que las opiniones muy populares y el consenso de la Intelligentsia son erróneos. Si bien es una reacción comprensible debe ser usada con perspicacia y primer paso para encontrar sustentos razonables de la opinión opuesta.
O como quizá aconsejaría un Lázaro de Tormes o Guzmán de Alfarache:
«Si quieres pasar por hombre de seso sin tenerlo (que es gran alivio), jamás te unas a la gritería del vulgo en las plazas. El populacho siempre se equivoca, y no tanto porque su opinión sea falsa, sino porque es barata y la tiene cualquiera. Siempre es más caro (y por tanto, más preciado) el parecer contrario, que parece fruto de meditación solitaria. Adopta el aire de quien posee un secreto que la plebe ignora, y verás cómo te abren la puerta antes que a quien grita con la masa. El grito de cien gargantas no hace verdad a las mentiras; y el camino más marchado es, a menudo, el que delira. No por llevar corona o pluma sabia en el sombrero, tiene más razón el rey, el sabio, o el librero.»
Referencias
🐘 Alexis de Tocqueville (Siglo XIX) en su obra La Democracia en América, acuñó el término «Tiranía de la Mayoría». Tocqueville temía que en las democracias, la opinión popular se volviera tan poderosa que anulara la disidencia y el pensamiento independiente
🐘 John Stuart Mill (Siglo XIX) en Sobre la Libertad, defendió la libertad de expresión incluso para las ideas más impopulares. Argumentaba que el consenso puede ser erróneo y que solo al permitir que la opinión contraria se exprese, la opinión mayoritaria puede ser corregida, o al menos, reafirmada con más solidez.
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