La paradoja del gobierno igualitario

Muchos vigilantes rondan en el siglo 16 la ciudad sin darse cuenta de que los sigue un elefante

Un Estado que interviene activamente para eliminar la desigualdad económica, mediante la centralización y redistribución de la riqueza, en realidad termina creando una nueva forma de desigualdad y concentración de poder aún más peligrosa.

🐘 Ese gobierno es ahora más poderoso y más rico que antes y que todos sus ciudadanos, que son iguales entre sí, pero muy inferiores en cuanto a su gobierno. Buscando mayor igualdad se tendrá mucha mayor desigualdad.

No es algo que esté oculto, ni se guarde en un cofre secreto enterrado en una isla desierta. Hay un refrán que dice «Quien parte y reparte se lleva la mejor parte». Ahora es cuestión de llevar ese sentido común a la mente del ciudadano.

El núcleo de la paradoja está en el camino que lleva la riqueza de una manos a otras..

Para redistribuir, el gobierno debe primero recaudar y acumular la riqueza (a través de impuestos progresivos, nacionalizaciones, o control de sectores clave). En lugar de que la riqueza esté dispersa entre miles de individuos y corporaciones, se concentra en una sola entidad: el Estado.

Una vez acumulada en las arcas gubernamentales puede proceder la distribución de la riqueza, dirigida a quienes no tenían o poseían ingresos o patrimonio. Toma la forma de subsidios, descuentos, dádivas, servicios, exenciones y programas de ayuda.

🐘 Los fondos recolectados para su redistribución se acumulan a los fondos obtenidos para cubrir los gastos normales del gobierno. Una buena porción de la riqueza de los ricos ha engrosado la riqueza del gobierno. Y, vía impuestos, una porción de los ingresos del resto de la gente llega al mismo destino.

Los fondos financieros del gobierno lo convierten en la entidad más rica en términos económicos y ahora se tieene aún mayor concentración de riqueza que antes.

🐘 El gobierno tiene ahora el poder de usar esos mayores fondos de la manera que quiera. Puede distribuirlos como desee, a quien le apetezca y cuando lo crea conveniente. Es decir, ha elevado su poder sobre los gobernados y lo aprovechará en beneficio propio.

🐘 Ahora el gobierno es la entidad más poderosa en asuntos económicos y políticos. Si antes la narrativa igualitaria hablaba del 1%, ahora deberá modificar esa cifra por el 0,001%. La desigualdad que buscaba corregir ha sido agravada por su política igualitaria.

La nueva élite es ahora más pequeña y en ella se concentra más poder político y más poder económico.

Esta es la paradoja del gobierno igualitario. Queriendo terminar con la desigualdad acaba produciendo algo mucho peor, una desigualdad de proporción no prevista.

«Quien reparte y no rinde cuentas, es el amo de todas las rentas.»

Esa nueva élite gubernamental producirá incentivos perversos. Elevará los deseos de unirse a ella para disfrutar de su poder, mediante tratos preferenciales, subsidios o permisos que no están disponibles para el ciudadano común.

Generará ocasiones susceptibles al favoritismo, la corrupción y la arbitrariedad, pues la redistribución de riqueza será clientelar, recompensando a los aliados y castigando a los disidentes. Habrá mayores deseos de mantenerse en el poder y los fondos abundantes podrán usarse para ello.

Más aún, los impuestos muy altos y una baja recompensa por el esfuerzo desincentiva la inversión, la innovación y el trabajo duro, reduciendo la torta económica total a repartir. Incentiva el despilfarro, la mala asignación de capital y, en última instancia, la disminución de la riqueza general, lo que perjudica más a los más pobres.

🐘 La paradoja culmina en la siguiente tragedia: el gobierno ha logrado una distribución más «igualitaria» de la riqueza, pero solo porque todos (excepto la élite política) son ahora igualmente pobres. La búsqueda de la igualdad ha resultado en la miseria generalizada bajo la tutela de una élite omnipotente.


La paradoja del gobierno igualitario sostiene que la intención de eliminar la desigualdad mediante la centralización del poder económico conduce a una mayor concentración de poder y a una nueva, y peor, forma de desigualdad: aquella donde el privilegio es determinado por el acceso al aparato estatal en lugar de por la participación en la economía productiva.

No es algo que no se supiera desde hace tiempo.

Referencias

La paradoja del gobierno igualitario es mostrada en la novela Rebelión en la granja de George Orwell (1945). Ella relata cómo los animales de una granja se rebelan contra su dueño humano (el granjero Jones, que representa la élite explotadora). Los animales establecen siete mandamientos socialistas, siendo el más importante: «Todos los animales son iguales». Los cerdos, que son los más inteligentes, asumen el liderazgo para guiar la revolución y administrar la nueva sociedad. Poco a poco, los cerdos… en fin el mandamiento se modifica «Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros».

🔎 La advertencia de Saturno

🔎 El error del consenso numérico


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