La noticia trivial desplaza a la importante

sin excepción siempre hay al menos un elefante en la sala

La Ley de Gresham explicaba por qué la gente guardaba las monedas de plata pura y gastaba las de metal barato hasta inundar el mercado de calderilla. Hoy pasa exactamente lo mismo con tu cerebro: el chisme barato y el clickbait sin sustancia han expulsado al periodismo serio del debate público.


En un país circulan dos tipos de monedas que tienen el mismo valor nominal (lo que dice la cara de la moneda, por ejemplo, «1 Euro»), pero diferente valor intrínseco (el valor del metal). La Moneda Buena hecha de plata pura, la Moneda Mala, hecha de una aleación barata con muy poca plata.

Aunque la ley dice que ambas valen «1 Euro» en la tienda, la gente no es tonta. Las personas se guardan la moneda de plata pura (la atesoran, la sacan del mercado) porque saben que el metal vale más. Las personas usan la moneda de aleación barata para pagar el pan o el transporte, porque quieren deshacerse de ella.

En poco tiempo, la moneda buena desaparece (está guardada bajo los colchones) y la moneda mala inunda el mercado, convirtiéndose en la única en circulación.


La noticia trivial, sin valor, es la noticia sensacionalista, el chisme irrelevante, el clickbait o la desinformación. Es barata de producir y fácil de consumir.

La noticia de calidad, con valor es el reportaje de investigación, el análisis profundo de políticas públicas o la ciencia compleja. Es cara de producir y requiere esfuerzo cognitivo para consumir.

Dado que la atención humana es limitada (es el recurso escaso), la información de escaso valor inunda el mercado y desplaza de la circulación a la información valiosa y compleja.

Al igual que el cobre barato expulsa a la plata del mercado, la noticia trivial y ruidosa expulsa del debate público al periodismo riguroso y consecuente.

«Una riqueza de información crea una pobreza de atención y una necesidad de asignar esa atención eficientemente entre la sobreabundancia de fuentes de información que podrían consumirla.» — Herbert A. Simon

«La información mala expulsa a la buena.» — Gresham Sykes

¿Cuál de los siguientes pares de noticias recibirá más espacio, tiempo y atención?

☞ El drama personal de un influencer, un participante de reality show o una celebridad regional; o
la publicación de un informe sobre el uso indebido de fondos públicos que requiere la comprensión de estructuras financieras complejas

☞ Un tuit equivocado, un meme desafortunado, un lapsus verbal en un mitin, que no altera la política pública; o la discusión y aprobación de una ley que afecta las pensiones, la sanidad pública o los derechos laborales de millones.

Este fenómeno podría llamarse la ley de la cobertura inversa o principio del morbo trivial. El que establece que el tiempo y espacio dedicado a la noticia inversamente proporcional a su trascendencia real: a menos importancia del suceso, mayor será la probabilidad de acaparar la cobertura mediática central y el interés del público.

Parece que a humanidad posee un conocimiento enciclopédico de lo efímero; que sabemos todo sobre las cosas que no importan y casi nada sobre las que deciden nuestro destino; que se ha gastado más tinta en lo trivial que en el único libro que realmente necesitábamos; que si la sabiduría se midiera por volumen, seríamos la especie más sabia, pero nuestras mentes están repletas de detalles que no tienen importancia.

Tu mente es un mercado inundado de calderilla: sabes todo sobre el último chisme del «influencer» de moda, pero no tienes ni idea de la ley que acaba de confiscar tus ahorros. Eres lo que consumes, y hoy te alimentas de basura informativa porque es barata. El clickbait es la moneda falsa que ha sacado de circulación a la verdad y a la inteligencia.


¿Qué es exactamente la Ley de Gresham aplicada a la información?

Es un concepto adaptado de la economía que señala cómo la información de baja calidad (sensacionalismo, bulos, clickbait) desplaza a la información rigurosa y profunda debido a que es más fácil de consumir y producir, sobrecargando la atención limitada del público.

¿Por qué preferimos consumir noticias triviales antes que análisis profundos?

Porque el cerebro humano busca optimizar la energía cognitivamente. La noticia trivial ofrece una gratificación dopaminérgica instantánea y sin esfuerzo, mientras que el análisis riguroso exige concentración, tiempo y comprensión de conceptos complejos.

¿Se puede revertir este efecto en nuestro día a día?

Sí, practicando una «dieta informativa». Consiste en reducir drásticamente el consumo de titulares sensacionalistas y redes sociales, priorizando fuentes periodísticas de calidad, ensayos y lecturas reposadas que requieran atención activa.

Referencias bibliográficas

🐘 José María Desantes Guanter (1990). El derecho a la información. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces.

🐘 Thomas Gresham (1558). Information on the fall of the exchange. Manuscrito histórico sobre el principio de la moneda mala y la moneda buena.

🐘 Herbert A. Simon (1971). Designing Organizations for an Information-Rich World. In Computers, Communications, and the Public Interest. The Johns Hopkins Press.

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