Dos aguafiestas y la tiranía de lo dado

los elefantes que vuelan y no son vistos

Vivimos como marajás tecnológicos mientras nos quejamos porque la pizza tarda cuatro minutos de más. Creemos que el agua corriente o la logística global brotan de las piedras por ciencia infusa, pero Joseph Schumpeter y José Ortega y Gasset ya nos avisaron: el propio éxito de la civilización engendra a sus destructores refinados. Bienvenidos sean los dos aguafiestas a la tiranía de lo dado por hecho. Un grande, bestial y bien camuflado elefante en la sala.


Imagine la escena cotidiana: un ciudadano del siglo XXI sostiene en su mano un dispositivo con más capacidad de cálculo que toda la tecnología que llevó al hombre a la Luna.

Lo utiliza para pedir a domicilio una pizza elaborada con ingredientes traídos de cuatro continentes, mientras se queja agriamente en redes sociales de que el repartidor se ha retrasado seis minutos y de que el sistema económico global es una monstrosidad invivible.

Este fenómeno es la perfecta manifestación de lo que podríamos denominar la tiranía de lo dado: la insólita capacidad del ser humano moderno para asumir que la abundancia, la seguridad jurídica y los avances técnicos son propiedades intrínsecas de la naturaleza —como la gravedad o las mareas— y no el fruto frágil de siglos de esfuerzo, capital y desarrollo institucional.


Para entender cómo hemos llegado hasta aquí, conviene imaginar un club exclusivo en alguna dimensión paralela de la historia del pensamiento.

En una esquina, el economista austriaco Joseph Schumpeter ajustándose el monóculo; en la otra, el filósofo español José Ortega y Gasset contemplando la escena con su serenidad madrileña.

Ambos teóricos previeron, con una precisión casi profética, que el mayor enemigo de la civilización próspera no sería la penuria, sino su propio y arrollador éxito.


1. El intelectual resentido y la «destrucción creativa» de Schumpeter

En su obra Capitalismo, socialismo y democracia (1942), Schumpeter planteó una paradoja desgarradora: el libre mercado es tan sumamente eficiente en la generación de riqueza que termina por financiar a sus propios enterradores.

El sistema crea una abundancia tal que permite el lujo de mantener a una amplia clase de intelectuales y redactores de manifiestos cuya única ocupación, desde la mesa de un café subvencionado, es exigir el desmantelamiento de las estructuras que pagan su café.

Es el padre que financia la carrera del hijo que solo estudia cómo expropiar la empresa familiar.

2. El «señorito satisfecho» de Ortega y Gasset

Por su parte, Ortega y Gasset le puso rostro y nombre al protagonista de esta deriva en La rebelión de las masas (1930): el señorito satisfecho.

Este perfil antropológico se caracteriza por heredar un mundo complejo y altamente funcional sin haber participado en su construcción.

Al no haber conocido la escasez ni el esfuerzo que exige mantener la civilización, el hombre-masa no siente gratitud alguna. Asume que los derechos son infinitos, los deberes inexistentes y que el Estado es una fuente inagotable de recursos que debe satisfacer cada uno de sus deseos sin pedir nada a cambio.


La convergencia entre el análisis de Schumpeter y el de Ortega nos deja lecciones de una vigencia aplastante para el mundo corporativo y político actual:

  • Frenos de oro al motor económico: En el afán de corregir cada pequeña imperfección del mercado, administraciones y organismos internacionales tejen redes reglamentarias tan asfixiantes que paralizan la innovación. Es el equivalente a ponerle frenos de oro masivo a un motor para que no corra demasiado: el vehículo no se mueve, pero la burocracia presume de la belleza de sus frenos.
  • El principio de la valla de Chesterton: Ortega advertía que descuidar la infraestructura invisible de una sociedad lleva al colapso repentino. Es lo que el pensador G. K. Chesterton denominó la «valla del segundo pensamiento»: antes de derribar una norma o una institución porque parece inútil, tómese el tiempo de entender por qué demonios alguien se molestó en construirla en primer lugar.

Para evitar ser víctima de la tiranía de lo dado, conviene aplicar estos principios de higiene mental en el día a día:

  1. Reconozca la herencia técnica: Nada de lo que funciona a su alrededor —desde la red eléctrica hasta la logística de su supermercado— ocurre de forma espontánea. Exige capital arriesgado, disciplina matemática y mantenimiento continuo.
  2. Diferencie entre deseos y derechos: El hombre noble se mide por las exigencias que se impone a sí mismo; el hombre-masa, por las demandas que traslada a los demás.
  3. Desconfíe de las soluciones a coste cero: Cuando un discurso promete bienestar universal a base de decretos y presupuesto público sin esfuerzo individual, recuerde que alguien terminará pagando la cuenta, y habitualmente vendrá con un recargo desproporcionado.

Quien disfruta de las ventajas de la civilización sin preocuparse por sostener sus cimientos, se expone a perderla en un abrir y cerrar de ojos. La civilización no es un estado permanente de la materia, sino un delicado equilibrio que se evapora en cuanto el confort anestesia la responsabilidad.

la sociedad permanece impasible alrededor de grandes elefantes no nadie ve

Si el heredero arrogante da la riqueza por sentada
y confunde los milagros de la técnica con la nada,
en un rictus de tiempo, sin memoria ni cimientos,
volverá a la cueva a quejarse de la brisa y de los elementos

El mayor peligro de un sistema próspero es que incuba ciudadanos que se creen demasiado astutos como para respetar las reglas que los hicieron prósperos. La próxima vez que abra el grifo y salga agua potable, guarde un segundo de respeto por la ingeniería: la naturaleza solo ofrece barro.

Referencias y lecturas recomendadas

🐘 Joseph Schumpeter: Capitalismo, socialismo y democracia (1942). Análisis sobre la destrucción creativa y el papel de la clase intelectual en las economías avanzadas.

🐘 José Ortega y Gasset: La rebelión de las masas (1930). Ensayo fundamental sobre la psicología del «hombre-masa» y la fragilidad del orden civilizatorio.

🐘 Cuando los derechos se vuelven libertades

🐘 El complejo de Lennie

🐘 El perverso atractivo de la peor opción

🐘 Destrucción creativa y destructiva

🐘 La advertencia de la tiranía de la medianía


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