La idea de la imperfección aceptable es un concepto pragmático. Se basa en la premisa de que, en un mundo complejo, la búsqueda de la perfección no solo es fútil, sino que a menudo es contraproducente.

El principio de la imperfección aceptable indica que se está en una posición más sólida y fuerte cuando no se busca el estado ideal de cosas.
La imperfección aceptable es humildad intelectual. Reconocer que nuestras herramientas, leyes y relaciones son construcciones humanas y, por lo tanto, limitadas. Una sociedad que acepta sus imperfecciones es más resiliente porque es capaz de reformarse, mientras que las estructuras que exigen perfección absoluta tienden a romperse cuando aparece el primer error.
Sabiduría humilde y pragmática
«Lo mejor es enemigo de lo bueno». Voltaire criticaba a quienes rechazan una solución útil y real solo porque no es perfecta.
La tesis de Leibniz es que este mundo contiene males e imperfecciones porque son necesarios para que el conjunto sea el mejor resultado posible. La imperfección es una pieza necesaria del engranaje general.
Winston Churchill, su famosa frase lo resume en política: «La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado».
En la cultura japonesa, existe una belleza en lo imperfecto. Se acepta una vasija con una grieta (a veces reparada con oro, kintsugi) porque esa imperfección narra una historia y es más «real» que un objeto industrialmente perfecto.
Imperfección política aceptable
🐘 El principio de la imperfección aceptable indica que se está en una posición política más sólida y fuerte cuando no se busca ni intenta vivir en la utopía social.
Herbert Simon: los seres humanos no tenemos la capacidad cognitiva ni la información necesaria para tomar la decisión perfecta. La imperfección es aceptable porque el coste de encontrar la solución perfecta (en tiempo y energía) supera el beneficio de la mejora.
Tocqueville: los ruidos molestos de una prensa libre son preferibles a la paz silenciosa de una censura total. La imperfección aceptable sostiene que un sistema «gris» pero funcional es preferible a un ideal «blanco» inalcanzable
La imperfección aceptable es, a menudo, una estrategia de supervivencia donde la predictibilidad de un defecto es preferible a la incertidumbre de una posible mejora que podría resultar en un fallo catastrófico.
Karl Popper: intentar rediseñar la sociedad desde cero para que sea perfecta lleva inevitablemente al totalitarismo. Él defiende arreglar problemas específicos e imperfectos uno por uno, aceptando que el sistema nunca será ideal, pero sí mejorable.
Isaiah Berlin: la política no consiste en alcanzar la perfección, sino en lograr compromisos e imperfecciones aceptables para que diferentes valores puedan convivir sin destruirse.
Si dedicas 10 horas a elegir el mejor cepillo de dientes del mercado (perfección), habrás perdido 10 horas de vida que podrías haber usado en algo importante. Si eliges el primero que ves que tiene cerdas suaves (imperfección aceptable), has ganado tiempo y energía.

Rechazo al mito de la racionalidad perfecta: el ser humano no está diseñado para encontrar la «mejor» opción, sino para encontrar la opción «funcional» que le permita seguir adelante.
La perfección tiene un coste de oportunidad prohibitivo.
Explicado en un club de comedia
«Preferimos al marido que ronca pero sabemos de qué pie cojea, antes que lanzarnos a lo desconocido y que nos toque un loco del gimnasio. Ese es el principio de la imperfección aceptable, para que entendáis. Es el elefante en la sala que es el más difícil de ver.
«La política no va de elegir al Salvador de la Humanidad. Eso es para las películas de Marvel y para la gente que todavía cree que su voto cambia el eje de la Tierra. No. La política es como elegir un cuarto de baño en un festival de música a las cuatro de la mañana. No buscas uno que huela a rosas; buscas el que tenga menos porquería en el suelo para poder entrar sin pillar el tétanos.
«Nos pasamos la vida quejándonos: «¡Es que este político miente!». ¡Pues claro que miente! Es su trabajo. Es como quejarse de que un perro ladra o de que un gato te ignora. La cuestión no es si miente, sino si sus mentiras son aceptables.
«Si encuentras a un político perfecto, huye, porque o es un idiota o te está preparando una dictadura que te va a dejar tiritando.
«Votamos al mismo de siempre, a ese que sabemos que es un inútil, simplemente porque nos da miedo que el nuevo sea un inútil… pero con iniciativa. Porque no hay nada más peligroso que un tonto con ganas de trabajar.
«Preferimos nuestra pequeña y acogedora imperfección, nuestra democracia chapucera que funciona a base de parches y cinta americana, porque la alternativa es la «perfección absoluta» de un cementerio. Así que, venga, a votar al menos malo y a otra cosa, que la cerveza se calienta».
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