La falla del activista giratorio

Seis imágenes de elefantes de frente en una ilustración al estilo de Andy Warhol

Caso 1: El activismo que denuncia el «lenguaje inclusivo» o la publicidad sexista en Occidente, pero se muestra tibio o busca justificaciones culturales ante prácticas como el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina o la obligatoriedad del velo en otros países.

Caso 2: Se defiende el derecho a la protesta y a la desobediencia civil cuando el grupo que sale a la calle es afín. Sin embargo, si el grupo contrario bloquea calles o interrumpe la vida pública, ese mismo activismo pide «orden», «ley» y «mano dura».

Caso 3: Se producen grandes campañas de boicot contra empresas por falta de diversidad en sus juntas directivas, pero hay un silencio notable sobre el uso de mano de obra forzada (como la de las minorías uigures en China) para fabricar la tecnología y la ropa que consumen esos mismos movimientos

El común denominador

Esto puede también llamarse activismo asimétrico o crítica selectiva. Sucede cuando un activista aplica criterios éticos giratorios, muy rigurosos en ciertos casos y laxos en casos iguales pero con otras circunstancias.

Es el caso de un activismo giratorio que es inconsistente. Apunta su acción a ciertas causas en ciertas circunstancias pero no a las mismas causas en otras circunstancias.

«El nacionalista no solo no desaprueba las atrocidades cometidas por su propio bando, sino que tiene una capacidad notable para ni siquiera oír hablar de ellas». — George Orwell

Caso 4: Se protesta por la negativa del Papa a bendecir uniones del mismo sexo o por considerarlo «pecado». Y al mismo tiempo, se ignora que en múltiples teocracias islámicas la homosexualidad se castiga con la pena de muerte o latigazos.

Caso 5: Se exige continuamente perdón y reparaciones por la Inquisición o las Cruzadas (eventos de hace siglos). Pero, no se menciona la historia de expansión violenta o esclavismo de otras religiones que continúa hoy.

Caso 6: Se acusa de «patriarcal» que las mujeres no puedan ser sacerdotes o alcanzar la jerarquía episcopal. Sin embargo, se acepta como «tradición cultural» la segregación total de mujeres en templos o leyes de tutela masculina en otras religiones.

salón de baile del siglo 19 con dos elefantes all fondo en los que nadie pone atención

«El activismo giratorio es como el fútbol: si mi equipo hace una falta, es un lance del juego; si la hace el tuyo, es intento de asesinato».

«Dime quién es el malo y te diré cuánto me indigno».

«Mi moral es como un GPS: se recalcula en cuanto el culpable es de los míos».

«Justicia universal… sujeta a términos y condiciones según el carné político».

Si esa definición fuese encargada a un filósofo abstruso y confuso, él escribiría algo así.

«La praxis del activismo selectivo se constituye como una reificación de la subjetividad atomizada en el seno de la dialéctica de la mirada asimétrica. Es la externalización de un imperativo categórico fragmentado que opera bajo la lógica de la clausura identitaria, donde la alteridad del sufriente es deglutida por la teleología del bando propio, resultando en una ontología de la indignación que solo se despliega en tanto que el fenómeno del padecer sea subsidiario de la hegemonía discursiva del sujeto observador en su estadio de post-verdad».

Afortunadamente, puede darse otra definición clara y comprensible.

«El activismo giratorio es la hipocresía de denunciar una injusticia solo cuando el perpetrador es un enemigo político, mientras se guarda silencio o se justifica esa misma acción si la comete un aliado o uno mismo. No es una lucha por la justicia, sino una herramienta de propaganda para beneficiar a un bando y perjudicar al otro».

La identificación

Puede identificarse al activista giratorio observando su conducta en tres dimensiones.

🐘 Si la misma injusticia es cometida por el bando contrario, ¿se encuentra igualmente indignado?
🐘 ¿Su protesta le beneficia socialmente o lo pone en una situación incómoda frente a sus propios aliados?
🐘 ¿Está ignorando a una víctima real porque su opresor comparte su ideología?

El esquema

Cuando hay igualdad de aplicación.

  1. Premisa mayor: Todo acto X que vulnere el derecho D es una injusticia I.
  2. Premisa menor: El sujeto A comete el acto X contra el sujeto V.
  3. Conclusión: Por lo tanto, el acto de A contra V es una injusticia I y debe ser denunciado.
  4. Resultado: La validez de la conclusión es independiente de la identidad de A (el opresor) o de V (la víctima).

Cuando actúa el activista voluntario:

  • Premisa mayor: Una injusticia I solo merece denuncia si su denuncia debilita al bando enemigo (GE​) o fortalece al bando propio (GP​).
  • Premisa menor: El sujeto A comete una injusticia, pero A pertenece al bando propio (GP​) o sirve a sus intereses.
  • Conclusión: Por lo tanto, denunciar a A es contraproducente para el bando propio (GP​).
  • Resultado: El silencio o la justificación de la injusticia es el acto lógicamente necesario.

Referencias

George Orwell – Notas sobre el nacionalismo (Ensayo): Este es, probablemente, el texto definitivo sobre el activismo selectivo. Orwell no habla de naciones, sino de «nacionalismo» como el hábito de identificarse con un bando y volverse ciego a sus crímenes. Es breve, directo y demoledor. Explica por qué un pacifista puede llegar a justificar una masacre si la comete el bando «correcto».

Más referencias

C.S. Lewis – Cartas del diablo a su sobrino: Aunque es una obra de ficción con trasfondo teológico, es un estudio psicológico brillante sobre la vanidad y el «postureo» moral. Describe cómo las personas prefieren amar causas lejanas y abstractas para poder ser crueles con quienes tienen cerca.

Nassim Nicholas Taleb – Jugarse la piel: Taleb critica ferozmente a quienes intervienen en la vida pública (políticos, activistas, académicos) sin sufrir las consecuencias de sus errores. Su tesis es que gran parte del activismo moderno es «barato» porque el activista no arriesga nada, lo que le permite ser incoherente y selectivo sin coste personal.

El psicólogo Albert Bandura describió cómo las personas pueden «apagar» su autocensura moral para realizar o apoyar actos que normalmente considerarían reprobables. En el activismo selectivo, esto se manifiesta mediante la comparación ventajosa.


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