El error del asno racional

tratado acerca del disfraz social de la idotez

La paradoja del asno de Buridan expone cómo la racionalidad perfecta causa parálisis por análisis. Un burro situado entre dos montones de heno idénticos muere de hambre al no tener un motivo lógico para priorizar uno. El fallo radica en framing el dilema como «¿opción A o B?» en vez de «¿comer o palmarla?». Cuando la razón empata, la voluntad arbitraria debe tomar el mando. Este es el gran error del asno racional.


Un asno que se encuentra a igual distancia entre dos montones de heno idénticos. Dado que los montones son perfectamente iguales en atractivo y distancia, y el asno es perfectamente racional, no tiene él razón suficiente para elegir uno sobre el otro.

Incapaz de tomar una decisión racional que lo impulse hacia un lado o el otro, el asno se queda en medio y morirá de hambre al no poder romper la simetría de sus opciones.


Un asno hambriento y racional. Del lado derecho y del izquierdo, a igual distancia, hay dos montones de heno que calmarían su apetito. ¿A cuál dirigirse? No existe razón alguna que justifique ir a la izquierda o la derecha. El resultado es la inmovilidad y la muerte por falta de alimento.

¿Y si hubiera más montones? Si todos ellos formaran un círculo a su alrededor, fuesen iguales y estuviesen a igual distancia, el resultado sería el mismo. No existe razón alguna que justifique ir a alguno de ellos.

La imagen es poderosa, un asno muere de hambre rodeado de abundante alimento. Como Verdaguer contaba del sultán al que habían regalado cien jóvenes y bonitas esclavas. Sabía lo que tenía que hacer, pero no sabía por dónde empezar.


El raciocinio del asno comprendió el problema como la selección entre A y B. Solo dos opciones. El mismo problema incluso de existir opciones C, D, En. Pero, a la vista de todos, había otra manera de entender la situación.

El asno la tenía en sus narices pero nunca la vio. Las opciones no eran A, B, Cn. Sus dos opciones reales eran comer o morir de hambre. Una decisión totalmente distinta.

Cuando la razón no puede distinguir entre dos opciones equivalentes, la voluntad (o un mecanismo arbitrario, como el dado) debe actuar inmediatamente. La acción, aunque sea al azar, es superior a la parálisis que lleva a la pérdida.

Si la razón da un empate y la hora aprieta, más vale echar un volado que cavar tu propia grieta.

Si el de la triste figura y su compañero de andanzas hubiesen tratado el tema quizá lo habrían hecho así:

«¡Oh, Sancho amigo, menester es que meditemos sobre una sutilísima cuita filosófica que bien podría ser arma arrojadiza de algún nigromante! Refiérome a la burda fábula del Asno de Buridan, a quien la falta de una razón para elegir entre dos montones de heno igualmente apetitosos llevó a la postre a una muerte desdichada por inanición.»

Sancho Panza respondería, masticando un pedazo de pan duro: «¡Válame Dios, mi señor Don Quijote, qué disparate es ese! Yo, que he conocido asnos más cuerdos que muchos bachilleres, asegúrole que tal borrico es criatura de la imaginación y no de la carne. ¡Un asno que se muere de hambre teniendo la pitanza a mano, señor! Eso no lo cree ni el más simple de los pastores.»

«Calla, Sancho, y no te apresures. La fábula no versa sobre la necedad del animal, sino sobre la parálisis de la voluntadfrente a la igualdad de las opciones. El error, Sancho, no es tener dos henos idénticos, sino no ver la tercera opción, que es la más luminosa de todas, a saber: ¡la obligación de vivir y de no perecer sin honra!»


1. ¿Jean Buridan escribió realmente la historia de este asno? 

No. El filósofo medieval Jean Buridan jamás citó a un asno en sus escritos. Él defendía un determinismo donde la voluntad elige lo mejor, pero sus detractores usaron la imagen del burro como una sátira exagerada para ridiculizar sus ideas sobre la libertad de elección.

2. ¿Qué diferencia hay entre la lógica del asno y la conducta humana? 

Frente a una simetría perfecta, el cerebro humano recurre a mecanismos de asimetría arbitraria o sesgos (como empezar por la derecha por mera inercia motora). La psicología moderna demuestra que el ser humano prefiere una decisión imperfecta antes que el colapso por parálisis por análisis.

3. ¿Cómo se aplica esta paradoja en la economía y la tecnología actual? 

Se aplica directamente en la teoría de juegos y en las ciencias de la computación. Un sistema informático o un algoritmo sin rutinas para romper empates (como un desempate aleatorio) puede quedar bloqueado indefinitely en un bucle lógico al procesar dos peticiones con la misma prioridad.

Referencias bibliográficas

🐘 Jesús García López (1998). El libre albedrío y la libertad humana en la Escolástica tardía. Editorial Eunsa.

🐘 Jack Zupko (2003). John Buridan: Portrait of a Fourteenth-Century Arts Master. University of Notre Dame Press.

🐘 La ley de acuerdos decrecientes

🐘 La regla del tercio imperante

🐘 Geometría de la estulticia humana

🐘 El síndrome de la foto fija

🐘 El error de legislar hasta paralizar


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