La gestión de la sociedad óptima imperfecta

Un parque público en 1920 con un elefante paseando si que nadie lo note

Una idea que está allí para quien quiera verla pero que solo se ve desde cierto ángulo.

🐘 La sociedad perfecta es imposible. Es irrealizable. Quien crea poder crearla se engaña de cabo a rabo.

🐘 Entonces existe una posibilidad real. La de una sociedad óptima, es decir, con problemas y fallos, pero que ya es imposible mejorar.

🐘 El problema es que nunca será posible saber si se vive ya en esa sociedad óptima pero imperfecta. ¿Qué hacer entonces?

La idea viene del capítulo 13 de In Pursuit: of Happiness and Good Government de Charles A. Murray, una obra altamente recomendable. Lo que sigue es mi propia secuencia de ideas.

🔎 https://twitter.com/charlesmurray

🔎 La clara y más visible, a pesar de pasar desapercibida a los optimistas desbocados, es aceptar que no hay posibilidad alguna de vivir en una sociedad perfecta, sin dificultades y sin injusticias. Aceptar esto ya sería un paso vital en política.

🔎 A lo más que puede aspirarse es a una meta imposible de conocer: la de una sociedad imperfecta pero que es imposible de mejorar. Obviamente no puede haber seguridad alguna de ya estar viviendo en ella.

Hay dos posibilidades de acción: (1) suponer que se está en esa sociedad óptima imperfecta y hacer nada, o (2) no saber si se vive en esa sociedad y tratar remediar sus problemas de manera que no empeore lo que está ya bien.

Lo que ha causado la idea de poder estar ya viviendo en una sociedad óptima imperfecta es la creación de una alternativa sana.

No paralizar la acción, sino intentar solucionar problemas, dificultades y fallas existentes.

Pero intentarlo teniendo como prioridad no alterar para mal lo que está funcionando bien o lo que no tiene problemas.

«Al arreglar la grieta, no derrumbes el muro que aún se sostiene.»

El corazón de esta estrategia de gestión de la sociedad óptima imperfecta radica en el principio de «no empeorar la situación total» al intentar solucionar el problema focal. Y como caso todo suena mejor en latín, pues «nōn dēteriōrandī condiciōnem».

Este es un principio de cautela extrema y evaluación holística de las políticas. Actúa como si ya vivieras en el mejor mundo posible y, por eso, al tratar de remediar problemas cuida de no dañar el resto de las cosas que funcionan bien y que son muchas.

  • Ejemplo: Un programa de ayuda para reducir la pobreza (problema X) que, si está mal diseñado, podría terminar desincentivando el trabajo (creando o agravando un problema nuevo Y) o destruyendo las redes de apoyo social informales (empeorando la situación total).

O peor aún, las reformas a gran escala, impulsadas por la búsqueda de la sociedad ideal, introducen la mayor incertidumbre y el riesgo de efectos imprevistos generalizados. Si se acepta que la sociedad ya está en su punto máximo de imperfección, el riesgo de que un cambio drástico la empuje a un estado peor es inaceptablemente alto.

La medida correctiva debe ser eficiente en la contención o reducción del problema focal sin desestabilizar ni perturbar otras áreas. La clave no es la mejora neta de la sociedad, sino la minimización del daño o la contención del problema específico dentro de los límites del statu quo imperfecto.

En ese libro se hubiera escrito algo así. «no arregles lo que está roto, si es que así vas a romper lo que queda».

Asume que ya vives en el mejor de los mundos posibles (aunque sea imperfecto). Esto no es optimismo, es ser precavido. Por lo tanto, tu máxima prioridad al intentar solucionar un problema es NO JODER las cosas que todavía van bien.

Cada vez que intentes arreglar un problema específico (el paro, la pobreza, etc.), tienes que ser extremadamente cuidadoso (cautela máxima). No puedes permitir que tu solución empeore el panorama general.

Las grandes reformas ambiciosas para conseguir la «sociedad perfecta» son el mayor riesgo. Son como un tiro en el pie, porque generan un caos inesperado y tienen muchas papeletas de dejar la situación peor de lo que estaba. Si el sistema ya está tocado, un cambio brusco lo puede mandar al garete.

 En lugar de buscar la perfección, tu meta es contener el problema, o sea, que no se desmadre. Las medidas deben ser como cirugía fina: para atajar el problema (como la pobreza) y baratas en términos de efectos secundarios (que no desestabilicen el trabajo ni las ayudas informales de la gente).

No busques mejorar la sociedad entera (es imposible), solo evita el desastre y minimiza el daño del problema que tienes entre manos.

Supón que ya vives en el mejor mundo posible; no por optimismo, sino por pánico. Si intentas fabricar el paraíso a martillazos, solo conseguirás que todos acabemos en las ruinas.

La campaña de los cuatro plagas (Mao Zedong, China, 1958-1962). Eliminar plagas (mosquitos, ratas, moscas y, crucialmente, gorriones) para proteger las cosechas. Se rompió el equilibrio ecológico. Sin los gorriones, las poblaciones de insectos se dispararon, devorando las cosechas sin control. Esto contribuyó directamente a la Gran Hambruna China (1959-1961), donde murieron decenas de millones de personas. El problema agrícola que se quería resolver se multiplicó exponencialmente.

La ley seca (Estados Unidos, 1920-1933). Promover la salud pública, reducir la corrupción, disminuir la criminalidad y fortalecer la moral prohibiendo la producción, venta y transporte de bebidas alcohólicas (Decimoctava Enmienda). La prohibición no eliminó el consumo, sino que lo sacó de la esfera legal, empoderando enormemente al crimen organizado y produciendo mayor consumo..

La introducción del nilo perch (Lago Victoria, África, Década de 1950). Introducir una especie de pez grande (la perca del Nilo) en el Lago Victoria para aumentar la productividad pesquera comercial y mejorar la economía local. La perca del Nilo es un depredador voraz. Acabó con más de 200 especies nativas de peces cíclidos (muchas de ellas endémicas), destruyendo la biodiversidad única del lago. Un desastre ecológico y socioeconómico, donde una ganancia económica a corto plazo se tradujo en una pérdida medioambiental y social masiva.


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