El error de legislar hasta paralizar

lugares en los que sería imposible no ver los elefantes en el salón

El error de legislar hasta paralizar postula que todo sistema legal, dejado a su propia inercia, tiende inexorablemente hacia la complejidad, el desorden y la saturación.

Este proceso es el resultado de:

🐘 La creencia de los gobernantes de que cada problema social, por minúsculo que sea, requiere un nuevo párrafo en el boletín oficial.
🐘 Mientras que crear una ley otorga prestigio político y sensación de actividad, derogarla suele percibirse como un vacío de poder.
🐘 Los grandes actores económicos incentivan la espesura legal para elevar las barreras de entrada a sus competidores, transformando el derecho en un activo financiero.

Si un ciudadano medio intentara leer toda la normativa que le afecta directamente en un año, muy probablemente no le quedaría tiempo para trabajar, comer o, irónicamente, cumplir esas mismas leyes. La legislación le produciría paralización.


Diego Saavedra Fajardo, en sus Empresas políticas, advertía que el exceso de leyes es síntoma de un cuerpo social enfermo. La multiplicación de normas no genera orden, sino confusión. Las leyes deben ser pocas, claras y estables.

Tácito dejó una sentencia «Cuanto más corrupto es el Estado, más numerosas son las leyes». Montesquieu, en El espíritu de las leyes, afirmo que «las leyes inútiles debilitan a las necesarias».

Juan de Mariana criticó la manía de los gobernantes de querer regular cada suspiro de los súbditos. La verdadera libertad reside en la sencillez del derecho natural, no en el laberinto de la ley positiva.

Unión Europea: fábrica de reglamentos

En países como España, se estima que casi el 45% de las leyes aprobadas por el Parlamento nacional tienen su origen directo en mandatos de Bruselas.

Solo en 2024, la UE emitió 84 reglamentos y 48 directivas.

Desde el año 2010 hasta la actualidad, se han aprobado más de 27.200 reglamentos. Esto significa que, en promedio, se emiten unos 1.800 al año.


Si para abrir un pequeño negocio de ultramarinos se requieren más permisos que para lanzar un cohete a la Luna, la ley deja de ser una guía para convertirse en una barrera. El exceso de regulación produce tres efectos secundarios:

🐘 Como es imposible cumplirlo todo, la autoridad elige a quién sancionar, convirtiendo el cumplimiento en un sorteo.
🐘 Solo quienes pueden pagar ejércitos de abogados logran navegar el mapa de normas.
🐘 El ciudadano, ante el miedo a infringir una norma que ni siquiera sabe que existe, prefiere no actuar.

Es mejor un reino con pocas leyes que se guarden, que uno con muchas que se desprecien. En la España del siglo XVII, los arbitristas —analistas que proponían «arbitrios» o soluciones para los males de la monarquía— detectaron que el exceso de burocracia era un lastre para la prosperidad.

🐘 Para evitar la corrupción en las Indias y en la Península, la Corona multiplicaba los controles y las normativas. El resultado fue una estructura tan pesada que un galeón podía tardar años en obtener todos los permisos para zarpar.
🐘 Autores como Martín González de Cellorigo señalaron que la gente prefería ser funcionario o escribano antes que mercader, porque en un laberinto de leyes, el que tiene la llave de la puerta (el burócrata) manda más que el que construye la casa.

El BOE en España

El Boletín Oficial del Estado es el termómetro de la fiebre legislativa española.

En el siglo XXI, ha llegado a picos de más de 200.000 páginas anuales (contando todas sus secciones). Aunque la digitalización influye en el conteo, el volumen de normas reales sigue una curva ascendente clara.

En la década de los 70, el BOE solía publicar unas 15.000 a 20.000 páginas al año.

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Dando un salto en el tiempo, la economía contemporánea —especialmente la escuela del Public Choice— ha puesto nombre técnico a estos síntomas.

Leyes y regulaciones no siempre se crean para proteger al público. A menudo, las grandes empresas «capturan» a las agencias que deberían vigilarlas. ¿Para qué? Para pedir leyes tan complejas que solo ellas puedan cumplir.

Si una normativa de seguridad alimentaria exige una inversión de millones de euros en maquinaria específica, el pequeño artesano quiebra y la gran corporación se queda con todo el mercado. Aquí, el exceso de leyes no es un error, sino un arma de exclusión.

Cuando hay demasiadas leyes y permisos, la riqueza no se crea innovando, sino consiguiendo un «papel» favorable. En lugar de inventar un producto mejor, las energías se gastan en hacer lobby para que se apruebe una norma que perjudique al competidor. Se genera una sociedad de «buscadores de rentas» donde el éxito depende de los contactos políticos y no del servicio al consumidor.

Solo desde 1955, el volumen de palabras en el código tributario se ha multiplicado por siete.

Hace 100 años (aprox. 1913-1925): El código fiscal original era casi una anécdota. En 1913, ocupaba unas 400 páginas.

Hoy (2025): Se estima que el Código Federal de Impuestos y sus regulaciones asociadas superan los 10 millones de palabras. La Biblia tiene unas 788.000 palabras; el código fiscal es unas 12 veces más largo que la Biblia.

Pulse aquí para la bibliografía

Pensamiento clásico y Siglo de Oro

  • Diego Saavedra Fajardo: Empresas políticas. Idea de un príncipe político-cristiano representada en cien empresas (1640). Especialmente la Empresa 22, donde trata la brevedad y claridad de las leyes.
  • Tácito: Anales, Libro III, sección 27. Es donde aparece la famosa máxima: «Corruptissima re publica plurimae leges».
  • Montesquieu: El espíritu de las leyes (1748). Ver el Libro XXIX, capítulo XVI, sobre la manera de redactar las leyes y su inutilidad cuando son excesivas.
  • Juan de Mariana: De rege et regis institutione (Sobre el rey y la institución real, 1599). Un texto fundamental de la Escuela de Salamanca sobre las limitaciones del poder y la sencillez legislativa.
  • Martín González de Cellorigo: Memorial de la política necesaria y útil restauración a la república de España (1600). Obra clave del arbitrismo que analiza la decadencia económica vinculada a la burocracia.

Teoría económica moderna

  • George Stigler: The Theory of Economic Regulation (1971). Publicado en el Bell Journal of Economics. Es el texto fundacional sobre la «captura del regulador».
  • Anne Krueger: The Political Economy of the Rent-Seeking Society (1974). Publicado en The American Economic Review. Introdujo el concepto de búsqueda de rentas.
  • Gordon Tullock: The Welfare Costs of Tariffs, Monopolies, and Theft (1967). Ensayo pionero sobre cómo el exceso de regulación y privilegios estatales genera pérdidas sociales.

Datos y estadísticas actuales

España: CEOE (La producción normativa en España). La Confederación Española de Organizaciones Empresariales publica un informe anual muy detallado sobre el número de páginas publicadas en el BOE y en los boletines autonómicos.

Unión Europea: EUR-Lex (Acceso al Derecho de la Unión Europea). Es la base de datos oficial donde se puede consultar el número de reglamentos y directivas anuales.

EE. UU. (Código Fiscal): Tax Foundation y los informes del Internal Revenue Service (IRS). Instituciones como la Tax Foundation publican periódicamente el análisis visual y el conteo de palabras del Internal Revenue Code.

EE. UU. (Regulación Federal): Federal Register. Es el diario oficial del gobierno de EE. UU. donde se registra el número de páginas de regulaciones añadidas cada año.


Cuando el sistema el sistema de legislación produce parálisis ciudadana, la ley deja de ser un instrumento de justicia para convertirse en un ruido de fondo que detiene a la iniciativa personal.

En este escenario, el ciudadano no es libre por conocer la norma, sino por la suerte de no haber sido detectado aún por su radar. La salud de una nación no se mide por el peso de sus códigos, sino por la ligereza con la que sus ciudadanos pueden caminar sin tropezar con ellos.

«Muchas leyes y poca justicia, mal del reino anuncian».

«Mucho papel y mucho tintero, la justicia al retortero».

«Rey nuevo, ley nueva, el pueblo a la cueva».

«Imponer condiciones excesivamente duras es dispensar de su cumplimiento». Pío Baroja.

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