Los elefantes en la sala publicados en marzo de 2026
Están allí, donde todos pueden verlos si es que quieren. Y si rehúsan saber de ellos es porque resultan incómodos, porque atacan los prejuicios propios y ciegan.
Por supuesto, a nadie justaría un juego de fútbol con un árbitro para cada jugador. Y, sin embargo, deleita la idea de un burócrata por cada ciudadano.
¿Qué haría la gente si se le pidiese ser indiferente ante lo que sucede a su alrededor? Protestaría, supongo, pero eso es precisamente lo que exige la nueva tolerancia.
La democracia no es el gobierno de la mayoría, es un sistema de gobierno de un pequeño grupo que obtiene el apoyo de solo un tercio de los ciudadanos.
Un diálogo que invita a algo revolucionario y pocas veces visto: examinar los hechos, considerar a la realidad.
El problema no es que el gobernante vida en una torre de marfil sino que crea que es real el mundo imaginario que desde allí quiere guiar a su modo.
El problema de plantear el asunto político con una pregunta que debería causarle vergüenza a quien la hace.
Es un hecho inexplicable que esta gran verdad no haya sido siquiera pensada por quienes crean utopías sociales.
Una lección animal acerca de cómo plantear los problemas de todos los días.
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