La regla del tercio imperante
La democracia es el arte de convencer a un 30% para mandar sobre el 100%. El elefante en la sala es que el partido más votado en casi cualquier país siempre es el de la abstención.
La democracia es el arte de convencer a un 30% para mandar sobre el 100%. El elefante en la sala es que el partido más votado en casi cualquier país siempre es el de la abstención.
Una mente abierta a todo suele estar, en realidad, vacía. La tolerancia hoy no es respeto, es indiferencia; es el estado mental del esclavo que ha perdido la capacidad de distinguir la verdad.
Nadie paga una entrada para ver un partido con seis jugadores y seis árbitros. El bienestar nace de quien produce el pan, no de quien inspecciona el horno con un formulario en la mano.
Aquí hay verdades incómodas ocupando todo el espacio, respirándote en la nuca mientras finges mirar el móvil. Son elefantes enormes, pesados y tan reales que el silencio ya no basta para esconderlos.
La utopofrenia mesiánica es creer que un burócrata puede fabricar tu felicidad con el dinero de tu vecino. Es el delirio de pensar que el Estado es un dios y no una oficina de correos lenta.
Elegimos gobernantes por su seguridad al prometer milagros, sin entender que esa seguridad es el síntoma definitivo de que no tienen ni la menor idea de lo que están haciendo.
La probabilidad de que alguien te compare con Hitler en internet tiende a uno, pero la validez de su lógica tiende a cero. El límite de Godwin es el certificado oficial de una derrota intelectual.
Tu mente es un mercado inundado de calderilla: sabes todo sobre el último chisme del «influencer» de moda, pero no tienes ni idea de la ley que acaba de confiscar tus ahorros.
¿Por qué organizaciones creadas por capitalistas terminan financiando causas anticapitalistas? Se llama entropía ideológica y es el elefante que devora a toda organización sin raíces.
Supón que ya vives en el mejor mundo posible; no por optimismo, sino por pánico. Si intentas fabricar el paraíso a martillazos, solo conseguirás que todos acabemos en las ruinas.