La advertencia de Schumpeter-Rothbard
Eres un genio en tu oficina, pero un niño de primaria en la urna. Schumpeter advirtió que el ciudadano más brillante se vuelve primitivo e irracional en cuanto toca la política
Eres un genio en tu oficina, pero un niño de primaria en la urna. Schumpeter advirtió que el ciudadano más brillante se vuelve primitivo e irracional en cuanto toca la política
¿Serías honesto si nadie pudiera verte? La justicia que nace del miedo al látigo no es virtud, es simple instinto de supervivencia. El anillo de Giges solo revela quién eres de verdad.
Aquí hay trece verdades incómodas ocupando todo el espacio, respirándote en la nuca mientras finges mirar el móvil. Son elefantes enormes, pesados y tan reales que el silencio ya no basta para esconderlos.
La redistribución de riqueza no quita el dinero a los ricos para dárselo a los pobres; se lo quita a todos para que el Estado sea el único millonario de la sala.
En esta nueva comprensión de la pobreza, el éxito no es que el Estado tenga un presupuesto inmenso para ayudas sociales, sino que ese presupuesto tienda a cero porque los ciudadanos han recuperado la soberanía sobre su propia existencia.
¿Cómo logró Hong Kong superar la riqueza del Reino Unido partiendo de la nada? La clave no fue lo que el gobierno hizo, sino lo que se negó a saber.
«Es más seguro influir en los hombres con absurdos que con ideas sensatas». Napoleón lo sabía, y los políticos de hoy lo aplican cada mañana.
No hay nada más impredecible que el pasado en manos de un ideólogo: si controlas la memoria de un pueblo, puedes borrar sus crímenes o inventar sus glorias a medida.
A veces, lo más productivo que puedes hacer es quedarte sentado. La mayoría de los desastres políticos y económicos los causó alguien que sentía la urgencia de «hacer algo».
No es falta de voluntad, es exceso de ignorancia: el mayor peligro de una nación es un líder convencido de que entiende problemas que son infinitamente más grandes que él.