La gestión de la sociedad óptima imperfecta
Supón que ya vives en el mejor mundo posible; no por optimismo, sino por pánico. Si intentas fabricar el paraíso a martillazos, solo conseguirás que todos acabemos en las ruinas.
Supón que ya vives en el mejor mundo posible; no por optimismo, sino por pánico. Si intentas fabricar el paraíso a martillazos, solo conseguirás que todos acabemos en las ruinas.
¿Puede la lógica sobrevivir a la posverdad? Sócrates y Aristóteles tiran la toalla ante un joven que cree que «la verdad es subjetiva»
Eres un genio en tu oficina, pero un niño de primaria en la urna. Schumpeter advirtió que el ciudadano más brillante se vuelve primitivo e irracional en cuanto toca la política
¿Serías honesto si nadie pudiera verte? La justicia que nace del miedo al látigo no es virtud, es simple instinto de supervivencia. El anillo de Giges solo revela quién eres de verdad.
Aquí hay trece verdades incómodas ocupando todo el espacio, respirándote en la nuca mientras finges mirar el móvil. Son elefantes enormes, pesados y tan reales que el silencio ya no basta para esconderlos.
La redistribución de riqueza no quita el dinero a los ricos para dárselo a los pobres; se lo quita a todos para que el Estado sea el único millonario de la sala.
En esta nueva comprensión de la pobreza, el éxito no es que el Estado tenga un presupuesto inmenso para ayudas sociales, sino que ese presupuesto tienda a cero porque los ciudadanos han recuperado la soberanía sobre su propia existencia.
¿Cómo logró Hong Kong superar la riqueza del Reino Unido partiendo de la nada? La clave no fue lo que el gobierno hizo, sino lo que se negó a saber.
«Es más seguro influir en los hombres con absurdos que con ideas sensatas». Napoleón lo sabía, y los políticos de hoy lo aplican cada mañana.
No hay nada más impredecible que el pasado en manos de un ideólogo: si controlas la memoria de un pueblo, puedes borrar sus crímenes o inventar sus glorias a medida.