El principio de hacer nada es hacer mucho
A veces, lo más productivo que puedes hacer es quedarte sentado. La mayoría de los desastres políticos y económicos los causó alguien que sentía la urgencia de «hacer algo».
A veces, lo más productivo que puedes hacer es quedarte sentado. La mayoría de los desastres políticos y económicos los causó alguien que sentía la urgencia de «hacer algo».
No es falta de voluntad, es exceso de ignorancia: el mayor peligro de una nación es un líder convencido de que entiende problemas que son infinitamente más grandes que él.
Creer que una estructura económica nos hará mejores personas es el mayor autoengaño del siglo. El sistema solo es el escenario; el actor sigue siendo el mismo miserable.
Que un millón de personas crean en una estupidez no la convierte en verdad; solo la convierte en una estupidez peligrosamente popular.
Confundimos la profundidad con el barro: muchos autores no son brillantes, simplemente son incapaces de explicar sus ideas sin esconderlas tras un muro de palabras ilegibles.
Ser perspicaz no es un don, es una insolencia. Es tener el mal gusto de señalar al animal de tres toneladas que todos han decidido ignorar por el bien de la digestión.
Saturno devoró a sus hijos por miedo a una profecía. Hoy, los gobernantes sacrifican el futuro de un país entero solo para no perder su silla.
Deja de rezar para que este gobierno se acabe; la hipótesis de la anciana de Siracusa advierte que el siguiente será, probablemente, mucho peor.